Locus Amoenus
En 2024, el "locus amoenus" permite identificar un lugar que no es imaginario e idílico, como lo determinaría el antiguo topos, sino real y paradójico: una doble geometría hace dialogar el dibujo de observación con la proyección, en silueta, de cualquier objeto encontrado en el taller: pinzas, compás, engrapadora, hojas secas, flotador de natación, rollos de cinta adesíva, cables. Un desorden nítido, eventualmente agresivo, se sobrepone a la consideración afectuosa del modelo. Todo esto ocurrió de la forma menos esperada.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50 x 23cm.

Roberto Sepúlveda, pinzas.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Olivier Dautais, resortes de ángulos.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Metztli Calva, cuchillos y navajas.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Gabriela Lara, taza y molino.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Juan Heiblum, caíman, bisagras y buganbilia.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Emmanuel Haro, charaina.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Arturo, flotador.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Olivier Dautais, buganbilias.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Andrea Ortíz, envases.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Ginbrán Valencia, focos halógenos.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Marco Antonio Reyes, ganchos.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Olivier Dautais, eucalípto.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Arnaud y Lea Charpentier, acuarelas.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Olivier Dautais, gomas.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.

Nacxitl Calva, cinta azul.
Carboncillo y acrílico sobre papel, 50x53 cm.